martes, 30 de abril de 2013

Un amor de verano
Comentario del autor: Esta historia la improvisé aburrido, teniendo que entregar un trabajo con el Word abierto empecé a escribir, quedo esta cosa que espero que les guste

Era un día de verano cuando me decidí a ir a un camping, en la pileta de ese lugar conocí a una chica, ella me decía que era soltera y tenía 34 años, al igual que yo, siempre nos encontramos en el camping por casualidad y nos fuimos haciendo cada vez mas amigos al terminar el verano, el camping cerró sus puertas hasta el verano siguiente y mientras tanto seguíamos en contacto y nos veíamos de vez en cuando pero con poca frecuencia, en invierno decidí invitarla a cenar, la pasamos muy bien y cuando termino la velada, fuimos a su departamento, hablando de nuestras vidas me animé a darle un beso, esa noche dormí en su departamento, al día siguiente, comenzaron las vacaciones de invierno, y lo nuestro se iba poniendo serio, al terminar las vacaciones yo debía volver a trabajar y debía hacer un viaje de negocios al exterior durante 7 meses, al volver ambos teníamos 35, no termino de entrar a mi casa que ella me llama a mi celular y me dice que quería verme, yo lo entendí y nos vimos en su casa, ella me abrió la puerta y me dijo: “estoy embarazada, voy a ser mamá…” y yo la interrumpí para felicitarla y me dijo que el padre era yo, ella no había estado con nadie, estaba esperándome para darme la noticia, yo estaba impactado con la situación y no sabía qué hacer, luego de un largo e incomodo momento de silencio, me dijo: “será niña” como soy responsable de mis actos, me hice cargo de que no nos habíamos cuidado y acepte el hecho, iba a ser padre. Pasados los meses, nació Sussy, ya me sentía preparado para ser padre y estaba feliz, pero había algo que no tenía, esposa, así que nos casamos mi madre mi padre estaban muy contentos pero mis suegros me odiaban porque creían que yo no me había ido para siempre y creyeron que no me haría cargo de la pequeña Sussy, por lo tanto la relación con mis suegros era un diamante en bruto que había que pulir el día de la boda estaba tan feliz como cuando nació Sussy y al tener a la bebé no nos podíamos ir de luna de miel.   
Pasaron los años y la relación entre los tres marchaba de maravilla, ya vivíamos juntos y Sussy era una niña muy educada, termino la primara siendo una muy hermosa abanderada y comenzó la secundaria con el pie derecho, en el colegio, ella tenía muchas amigas y anécdotas que me gustaba escuchar, muchas veces venían amigas de Sussy a casa a ver películas.
Cuando Sussy cumplió quince, nos pidió a Victoria y a mí el viaje a Disney el cual organizaron con unas amigas, mientras Sussy y sus amigas estaban en Disney con victoria aprovechamos a realizar ese viaje que teníamos pendiente, la luna de miel y nos fuimos a Río de Janeiro, volvimos n una semana y continuamos con nuestros trabajos cuando volvió Sussy, llego con un montón de anécdotas.
Esa noche hable con mi mujer acerca de nuestra relación… y pensar que esto arrancó con un amor de verano.                                                                                                 
Todos somos víctimas de esta amenaza
Comentario del autor: Un amigo se emocionó con una serie de zombies (the walking dead) y lo cargué con esto jajaja espero la disfruten.

Un día 25 de diciembre, haciendo zapping en la tele, pasando de noticiero en noticiero, logré notar que el número de muertes en todo el planeta, había aumentado a un 62,07% a diferencia del año pasado y todo por una enfermedad asiática. Esta noticia llamó mucho mi atención y decidí averiguar más, ¿Cómo?, por internet. Encontré un artículo, aprobado por científicos de China y el sur de Asia que decía que existía la posibilidad de un posible apocalipsis zombie para el año que estaba por venir, a mí, siendo del sexo masculino, me hubiera encantado que esto suceda pero no soy de creer en eso. El articulo decía: En China y algunos países del sur de Asia han tratado de formular una medicina para una enfermedad muy habitual allí, la cual ha resultado fallida debido a que el humano voluntario a probarla, se le puso la piel en un tono verdoso, a este le estorbaba la luz solar y artificial y se movía extremadamente lento,  y mordió a la persona que más cerca se ubicaba de él y lo contagio al instante, estos científicos han preferido encerrarlos para investigarlos comparando sangre, etc. Si algo llegase a salir mal de nuevo es posible que esto se le contagie a otros científicos y doctores y comiencen con el apocalipsis…”. Yo ignoré esto y deduje que sería una manera de llamar la atención de la gente o algo por el estilo, por lo tanto hice como si nada hubiera pasado, pero luego de las fiestas note que había conocidos míos que ya tenían la piel más pálida y días después con un cierto tono verde, comenzaron a hablar como bebes ya que solo babeaban y no decían mas que “aaaaa, eea, eeeee …” y de una manera muy lenta lo cual no tiene sentido, se me prendió la lamparita cuando vi que uno de ellos se abalanzó contra mi e intentó morderme, como estábamos en mi casa, ya que vivíamos juntos, fue fácil para mí agarrar un cuchillo y asesinarlo de una forma melancólica (recordando los momentos que vivimos juntos, etc.) llamé a las autoridades ya que el miedo que tenía no me dejaba pensar, cuando llegaron, inspeccionaron al cadáver del “zombie” de mi amigo y realizaron una llamada la cuál fue en ingles y no entendí ni “J” al terminar la llamada, el oficial me dijo que le habló a la “unión de medicina científica asiática (U.M.C.A.)” y  las sospechas del apocalipsis zombie eran reales, ya existían, ya estaban aquí, en América, habiendo surgido en Asia.
Luego de tres meses de este hecho, éramos pocos los que aún vivíamos consiente y normalmente, de mi familia, solo quedábamos mi hermano y yo. Obviamente juntamos fuerzas y vino a vivir a mi casa en la cual estábamos armados hasta los dientes y comíamos solo pescado ya que teníamos el mar a pocas cuadras, durante el día nos enfocábamos en buscar “sanos” para traerlos a nuestro refugio con la esperanza de encontrar alguno la cuál disminuía cada vez más. Un día pudimos sentir música que provenía de un edificio y decidimos agarrar un arma e ir a ver si había algún sano en aquel lugar, entramos y nos dejamos guiar por la música hasta que llegamos a la fuente, solo era una radio conectada a un enchufe. No tenía ningún conductor, solo era música que pasaba al azar.
Decepcionados, decidimos volver al a casa pero cuando salimos del edificio era de noche y comenzaban a salir los zombies a las calles, esquivándolos y matándolos, logramos llegar a mi casa, pero al ver a mi hermano que comenzaba a babear y decir cosas completamente incomprensibles decidí atarlo hasta que se volvió cada vez más pálido y que su piel tome ese clásico ya tono verdoso, una vez que vi donde había sido mordido, decidí matarlo ya que era una amenaza para mí. Tres meses después de seguir buscando sanos y seguir fracasando, cuando estaba a punto de la chifladura ya que seguía solo, estando sin siquiera un conejo, decidí terminar con la humanidad y en lugar de entregarme a los zombies, opté por matarme.
El fin del mundo. Era a esto lo que los mayas se referían.                                                                                                                    
                                                                                                 

lunes, 29 de abril de 2013


Una confusión favorable
Comentario del autor: aburrido, una noche, sin internet ni sueño, empece a improvisar y bueno, pinte esto :p

De la forma que mi tío rondaba  por las carreteras de la humilde ciudad en la que habito, me di cuenta rápidamente, con el resto de los integrantes de mi familia, que algo le ocurría. Cada vez que íbamos a preguntarle que le pasaba no nos lo compartía. Por unos meses fue así hasta que un día, luego de una cena en la casa de mis abuelos él fue quien nos llevó a mi casa. Mi papá, es trece años mayor que mi tío que tenía 21 años, es decir, eran ambos muy jóvenes.
Luego de unas semanas, mi bis-abuela nos reunió a todos en su casa y fue allí donde mi tío declaro el porqué de su estado de ánimo, nos contó que luego de su cumpleaños, se unió a la militancia y que nuestro estado tenía que prestar soldados a una guerra que estaba siendo transitada en el sur de Asia y que a él le había tocado participar. Mi papá y mi abuela fueron al cuartel a impedir que el siga asociado pero ya estaba unido y se había declarado una guerra a la que debía asistir. Mi familia muy enojada por la falta de comunicación de mi tío, decidió buscar algún método para que no pudiera ir pero mi tío, como si quisiera ir a la guerra, se negó. Dos semanas después estábamos a las cuatro y media de la madrugada en el cuartel despidiendo a mi tío que partía en tren. Mi abuela le dio abrigo y comida y mi papá, pues… un beso y un abrazo. Yo le dije que se esconda tras algo fuerte, pero no inflamable para resguardarse de las balas y me respondió “si no me mata una bala, me mata una explosión de cañón”  lo que me asustó mucho más.
Junto con mi familia, no dejábamos de enviar recursos para la guerra, entre ellos, comida, ropa de abrigo, etc. Recuerdo que también comenzábamos a ir a misa a pedir por mi tío y eso que jamás yo había pisado una iglesia. Estar con mi papá, mi mamá y mi abuela ya no era lo mismo por razones obvias. Todos los meses enviábamos a mi tío cartas esperando una respuesta para saber que él seguía con vida y afortunadamente nos respondía. Fue así durante un año hasta que dos meses seguidos, el, no mando nada más y al pasar una semana, recibimos una carta, que tendría que haber llegado hacia ya mucho tiempo, donde decía que mi tío había fallecido en combate. Los lamentos comenzaron a invadir mi vivienda y la de mi abuela ya que mi familia estaba demasiado triste. No sabíamos cómo organizarle el funeral sin su cuerpo así que no pudimos dar la ceremonia funeraria.
Un mes después, cuando terminó la guerra, llegó mi tío mutilado sin el dedo índice de la mano izquierda y con una gran mancha de “sangre” en el pecho, mi tío nos contó que se había hecho gran amigo de los médicos y consiguió así fingir la sangre de su pecho y logró sobornar a un hombre para que lo traiga de regreso junto con los demás vivos.
 Luego de esto pusimos a un detective a investigar a mi tío a ver si continuaba con otra doble vida tan extraña y lo que dijo el detective era que solo jugaba al tenis los sábados a las dos con un amigo.
Esta fue la historia de mi familia. Una historia durante la cual yo me asusté demasiado pero mi tío vivió una aventura inigualable e irrepetible.                                                                                     

La casa de la bruja.

Pepe Bonifacio era un taciturno y amable millonario de su época ya que se dedicaba a la venta de acuñadas monedas heredadas de su padre. Cansado de la rutina, el señor Bonifacio, decidió irse de viaje a un pueblito donde habían vivido sus abuelos. El viaje, en avión, duró 18 tormentosas horas ya que no dejó de llover y en un momento, el vuelo casi se suspende.
Fue sin saber en dónde hospedarse así que estuvo un rato varado en la tortuosa calle, luego de buscar un hogar para alquilar, vio una bonita casa que estaba en venta, sin pensarlo dos veces, el señor Bonifacio la compró, la dueña era una viejita canosa que se la vendió a un precio accesible, la casa, era hermosa pero demasiado extraña ya que tenía demasiados péndulos colgando del techo los cuales sacó rápidamente, un cúmulo de vidrios rotos en un rincón los cuales barrió con una escoba de paja, embozadas mesas con frascos vacíos y aguzadas telas de araña que casi ni se veían, como Pepe era muy supersticioso, interpretó que la anciana a la cuál le había comprado la casa, era una bruja y decidió investigar quién era y qué cosas hacía la en esa casa, a la mañana siguiente fue a preguntarle a los vecinos que sabían sobre esa extraña anciana, una mujer delgada, de cabello castaño y ojos verdes le invitó a pasar y le mostró el periódico de ese día donde decía que una mujer llamada Juana Jennifer Flores había muerto de una enfermedad que aún no se había descubierto, casualmente, esa mujer era la que le había vendido la casa, Pepe insatisfecho de lo que había descubierto se fue a su casa.
Horas más tarde llegó un hombre, demasiado unánime, de ojos marrones, cabello morocho con algunas canas. Pepe le preguntó quién era y qué lo llevaba por allí el hombre le respondió que se llamaba Juan Flores, hermano de la ancianita fallecida, Pepe lo invitó a pasar y se dio cuenta que el viejito llevaba en la mano una extraña poción, Pepe le preguntó qué era lo que tenía en la mano a lo que el anciano respondió que eso era lo que le devolvería la vida a su hermana. Pepe le dio la dirección del hotel donde se hospedaba la hermana después de vender la casa. El anciano le agradeció y se fue al hotel a ver si revivía el cadáver. Pepe fue a tomar la merienda pensando en lo que había ocurrido, sus pensamientos habían sido correctos, la anciana era una bruja y vivir en esa casa ya no sería lo mismo, Pepe creyendo que las brujas eran tan malas como en los cuentos decidió cambiar un poco el lugar, para no recordarla y poner la casa más alegre. Decidió tirar los muebles que achacaban el lugar y cambiarlos por unos más lindos, pintar las paredes de un color más habitual que el solo cemento, y así alegró más la casa de vacaciones pero luego se dio cuenta que tenía un tortuoso jardín amargado y decidió comprar flores. Luego de remodelar su casita vacacional, Pepe se dio cuenta que solo le quedaba una semana de vacaciones y no había realizado acciones turísticas se fue a dormir y a la mañana siguiente hacía demasiado calor, su casa estaba solo a quince cuadras de la playa y fué.
Ya en la playa, se sentó a descansar, y se durmió en un cúmulo de arena que encontró cómodo. En su sueño, el se encontraba en un bosque oscuro con árboles altos y enredaderas que llegaban hasta las copas de los árboles, el caminó hasta encontrarse con una anciana, al verla más de cerca, ésa era la vieja que le había vendido la casa, Pepe la saludo amablemente y la anciana unánime y cortante le respondió no debiste haberla cambiado, Pepe no entendió nada y respondió “qué es lo que no debí haber cambiad…” y no pudo terminar su pregunta porque se congeló, cayó arriba de una gran raíz y quedó inmóvil comenzó a ponerse un poco pálido y cada vez se enfriaba más su piel.
Y esta fue la historia de Pepe Bonifacio, un amable millonario que sin saberlo generó su propia muerte ya que la bruja, al final no había sido revivida y esa casa era lo único que quedaba sobre el planeta, el único recuerdo de Juana Jennifer Flores cambiado y redecorado, el único culpable de eso era Pepe, un millonario que se durmió en la playa y nunca se despertó…                                                                                             
El robot basquetbolista.
Comentario del autorEste cuento lo hice para un trabajo de lengua.

Era una tarde calurosa y yo me decidí a faltar a básquet y quedarme en la pileta, el jueves siguiente vi que había un chico nuevo. Todos me decían que había comenzado a jugar la clase pasada a la cual, no había ido. Todo lo que me decían, era cierto. Ese muchacho, jugaba con tanta simpleza, tanta facilidad que sorprendía. Comenzamos a tener una racha de invicto atroz, los partidos los ganábamos por 24, 35, 23 lo que era una gran diferencia. Pasó el tiempo y nos fuimos haciendo cada vez más amigos, íbamos al cine, a tomar helado y demás.                                                                                                                                          
Con el paso de los días, noté que se comportaba de forma extraña fuera del club: bebía aceite, iba al baño con un destornillador en la mano y a veces no tenía una personalidad duradera, es decir, era demasiado bipolar.                                                                                       
   Una vez, después de entrenar, nos quedamos en el club y luego de una larga conversación me dijo: “tengo que confiarte un secreto, soy una máquina”  y yo, creyendo que era un juego le respondí: “sí, de jugar al básquet”  a lo que respondió “¿no me crees?, soy un robot” y yo, muy confundido, le dije “no entiendo” entonces, el agarró un cuchillo que tenía cerca y empezó a cortarse el brazo, un poco más abajo que el codo y se sacó la piel, un líquido rojo comenzó a caer de, ahora, sus finos brazos. Cuando ese extraño líquido, que confirmé no era sangre terminó de caer, logré ver unos modelados brazos metálicos con articulaciones hechas con tuercas y una base metálica, yo estaba muy impactado con la situación. Luego de un largo rato de silencio, el dijo “¿ves?, soy un robot”  y no se me ocurrió nada para decir así que respondí “¿programado para jugar al básquet?”  Y movió la cabeza dando un gesto afirmativo. Al parecer cerca de nosotros había un muchacho que escuchó y visualizó todo y a los pocos días, a él ya lo estaban buscando las autoridades internacionales para investigarlo por dentro. Yo, quise ofrecerle que esconderse en mi casa a lo que él me respondió: “no gracias, tendrás problemas tu también” y ese fue el último día que vi a mi amigo ya que después se entregó voluntariamente a las autoridades y dudo que hoy alguien lo vea. Yo, habría querido volverlo a ver.