Una confusión favorable
Comentario del autor: aburrido, una noche, sin internet ni sueño, empece a improvisar y bueno, pinte esto :p
Luego de unas semanas, mi bis-abuela nos reunió a todos en su casa y fue allí donde mi tío declaro el porqué de su estado de ánimo, nos contó que luego de su cumpleaños, se unió a la militancia y que nuestro estado tenía que prestar soldados a una guerra que estaba siendo transitada en el sur de Asia y que a él le había tocado participar. Mi papá y mi abuela fueron al cuartel a impedir que el siga asociado pero ya estaba unido y se había declarado una guerra a la que debía asistir. Mi familia muy enojada por la falta de comunicación de mi tío, decidió buscar algún método para que no pudiera ir pero mi tío, como si quisiera ir a la guerra, se negó. Dos semanas después estábamos a las cuatro y media de la madrugada en el cuartel despidiendo a mi tío que partía en tren. Mi abuela le dio abrigo y comida y mi papá, pues… un beso y un abrazo. Yo le dije que se esconda tras algo fuerte, pero no inflamable para resguardarse de las balas y me respondió “si no me mata una bala, me mata una explosión de cañón” lo que me asustó mucho más.
Junto con mi familia, no dejábamos de enviar recursos para la guerra, entre ellos, comida, ropa de abrigo, etc. Recuerdo que también comenzábamos a ir a misa a pedir por mi tío y eso que jamás yo había pisado una iglesia. Estar con mi papá, mi mamá y mi abuela ya no era lo mismo por razones obvias. Todos los meses enviábamos a mi tío cartas esperando una respuesta para saber que él seguía con vida y afortunadamente nos respondía. Fue así durante un año hasta que dos meses seguidos, el, no mando nada más y al pasar una semana, recibimos una carta, que tendría que haber llegado hacia ya mucho tiempo, donde decía que mi tío había fallecido en combate. Los lamentos comenzaron a invadir mi vivienda y la de mi abuela ya que mi familia estaba demasiado triste. No sabíamos cómo organizarle el funeral sin su cuerpo así que no pudimos dar la ceremonia funeraria.
Un mes después, cuando terminó la guerra, llegó mi tío mutilado sin el dedo índice de la mano izquierda y con una gran mancha de “sangre” en el pecho, mi tío nos contó que se había hecho gran amigo de los médicos y consiguió así fingir la sangre de su pecho y logró sobornar a un hombre para que lo traiga de regreso junto con los demás vivos.
Luego de esto pusimos a un detective a investigar a mi tío a ver si continuaba con otra doble vida tan extraña y lo que dijo el detective era que solo jugaba al tenis los sábados a las dos con un amigo.
Esta fue la historia de mi familia. Una historia durante la cual yo me asusté demasiado pero mi tío vivió una aventura inigualable e irrepetible.
No hay comentarios:
Publicar un comentario